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sábado, 24 de agosto de 2013

El Esfuerzo





Porque incluso cuando estábamos con ustedes, les ordenamos: «El que no quiera trabajar, que tampoco coma. (2 Tesalonicenses 3:10)

A veces nos damos cuenta que no hacemos las cosas bien por eso no agradamos al Señor, pero luego nos damos cuenta que tenemos que comprometernos., algo muy fuerte que nos confronta y nos hace mirarnos a nosotros mismos, pero entonces decimos “yo trabajo, este mensaje no es para mí”, pues bien va más allá de lo que captamos, ¿Por qué? Aunque nos está exhortando a que nos esforcemos y no seamos carga, también nos quiere decir; que si nosotros no trabajamos y tampoco no nos esforzamos por agradar al Señor entonces como le podemos reclamar alguna petición, o cómo podemos esperar un crecimiento en nuestras vidas, puesto que tenemos que tener muy claro que tenemos que pagar un precio para ganar al Señor y disfrutar de la comida representada en; gozo, crecimiento espiritual, salud y lo más importante que es el Pan de vida. Por eso el Señor espera más de ti, comprométete más con el Señor y trabaja mucho para ganarlo al Él, porque eso es lo que el Señor espera de ti.

Esforzarnos para hacer las cosas que Dios quiere hacer en nuestras vidas siempre recompensa, Dios se agrada de aquel que está dispuesto a moverse, de aquel que hace el esfuerzo por agradarle a él, de aquél que es valiente y que decide tomar decisiones radicales en su vida, 

Todo lo que nosotros hacemos requiere un esfuerzo, nunca pensamos que estar con Dios sería fácil, sabemos que es una dura batalla a diario, sin embargo la palabra de Dios dice: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13) y sabemos que Dios se encuentra con nosotros en toda dificultad, en cada batalla que tenemos a diario, él se encuentra con nosotros dándonos fuerzas para avanzar, para seguir adelante, para que podamos lograr nuestro objetivo en todo momento, el esfuerzo que nosotros hacemos por los demás, por ayudar a las demás personas, por formarnos como hijos de Dios, en nuestra vida siempre tendremos que esforzarnos para lograr un objetivo, por eso debemos que crear disciplina con esfuerzo para alcanzar nuestras metas y sueños y lo más importante de todo, los SUEÑOS de Dios en nuestra vida.

Creados para su gloria


Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo. (Mateo 5:16)

Evidentemente cuando hablamos de alabar a Dios es darle gloria a él! Por eso cuando nosotros hacemos las cosas solo para agradar a Dios y le damos la gloria a él, él se agrada de nosotros y nos bendice.
Haremos división en 5 grupos para que los jóvenes realicen diversos trabajos, ya sean por medio de una cartelera, o por medio de un dibujo, explicarán cómo darle la gloria a Dios por medio de: Físico, Emocional, intelectual, social, espiritual.

Físico: En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios. (1 Corintios 10:31) 
Todo lo que hacemos físicamente es para la gloria de Dios, debemos cuidar nuestro cuerpo como templo del espíritu santo y hacer lo que a Dios le agrada que hagamos cuidando debidamente nuestro cuerpo tanto en el ámbito alimenticio como sexual.
Emocional: El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la *derecha de la Majestad en las alturas. 

Las emociones muchas veces pueden llegar a desequilibrarnos si no estamos bien parados sobre la roca, por eso debemos dar la gloria a Dios quién es el que nos sostiene, el que hace cimientos perfectos para llevar nuestros sentimientos y emociones con un control y esperando a que todas las cosas se hagan como el quiere que se hagan, sea en un noviazgo o incluso otro tipo de cosas, Dios siempre debe ser el primero y el cimiento de toda base.

Intelectual: Yo te he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera. (Juan 17:4-5).
Evidentemente tenemos que dar la gloria a Dios por nuestros conocimientos, debemos darle la gloria a él porque él es quién suple todas las necesidades ya sea en nuestro tiempo laboral o estudiando, él siempre suple todo para que nosotros podamos formarnos profesionalmente y podamos ser los hijos de Dios que realmente Dios quiere tener, por eso es importante siempre dar gloria a él por lo que hace en cada una de nuestras vidas.

Social: Yo soy el SEÑOR; ¡ése es mi *nombre! No entrego a otros mi gloria, ni mi alabanza a los ídolos. (Isaías 42:8)
Muchas veces Dios utiliza personas a nuestro alrededor para bendecirnos pero a veces tendemos a ver lo que esa persona hace en vez de ver lo que Dios hace y por eso Dios nos habla sobre no entregar nada a ídolos, los ídolos pueden ser todo tipo de personas que pongamos por encima de Dios, incluso un hijo o un padre puede convertirse en ídolo si no vemos lo que realmente Dios hace por medio de esa persona y no lo que la persona hace!! Dios siempre tiene razón y siempre está dispuesto a recibir gloria de nuestra parte incluso cuando creemos que todo lo hicimos solos, él es misericordioso y espera que le demos gracias a él por sus obras.
Espiritual: Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos. (Salmos 19:1)
Todo ha sido creado por Dios y todo le pertenece a él por eso nuestro espíritu siempre debe ir conectado con él para que podamos realizar su voluntad y hacerla perfectamente como él quiere que lo hagamos, es importante cada día crecer más espiritualmente para mantenernos en santidad y poder estar cerca de papá, así nos dará fortaleza y firmeza para avanzar y seguir adelante ante cualquier situación que se interponga en nuestro camino.

Estos son los versículos aparte que encontré sobre la gloria:
¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? —le contestó Jesús. Juan 11:40
A los ojos de los israelitas, la gloria del SEÑOR en la cumbre del monte parecía un fuego consumidor. Éxodo 24:17
Pues caerá sobre ellos pavor y espanto. Por tu gran poder, SEÑOR, quedarán mudos como piedras hasta que haya pasado tu pueblo, el pueblo que adquiriste para ti. Éxodo 15:16
Por medio de él ustedes creen en Dios, que lo *resucitó y glorificó, de modo que su fe y su esperanza están puestas en Dios. 1 Pedro 1:21

El Señor quiere que nosotros le demos su gloria para que él pueda actuar en nuestras vidas, pueda hacerse cargo de nuestras cargas y suplir nuestras necesidades, es importante tener en cuenta a Dios en todo lo que realizamos, sea en nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro estudio, incluso en las cosas más mínimas, la mayoría de las mujeres le preguntan a Dios hasta en qué forma deben vestirse y estos pequeños detalles son importantes, porque es demostrar que en todo lo que realizamos Dios está presente, y este tipo de cosas son las que le gusta a Dios y las que él quiere que lo tengamos en cuenta, para poder trabajar en todas nuestras áreas y así disciplinarnos y enseñarnos cuál es su voluntad sobre nuestras vidas y lo que él quiere que nosotros logremos en el tiempo que estaremos en la tierra para ir acumulando las riquezas en el cielo, todo es cuestión de darle adoración y gloria en todo lo que hagamos. Todo tiene un propósito perfecto de su parte.

La relación con Dios es perfecta cuando lo tenemos presente en todos nuestros ámbitos, recuerda que tenerlo presente en todo es parte de ser sus hijos pero no es solo tenerlo presente si no tener la convicción de que él realmente está con nosotros apoyándonos, ayudándonos y sobre todo dándonos la fortaleza y fuerza que necesitamos para seguir en nuestro caminar con Cristo.

Luis Felipe Torres Tovar

martes, 27 de noviembre de 2012

El derecho a equivocarnos


El Pecado, ¿Noción mandada a recoger?
La noción de pecado ha sido impugnada desde muchos frentes en la edad moderna, como si fuera un concepto primitivo y anacrónico propio de épocas pasadas pero que deberíamos ya dejar atrás. La psicología, especialmente en el campo del psicoanálisis, le restó importancia y en el mejor de los casos lo despojó de sus connotaciones morales por considerarlas lesivas para la autoestima del individuo y con un potencial traumático para la personalidad. Aun la teología cristiana liberal decidió sacar al pecado del cuadro, al punto que la memorable, sucinta pero precisa descripción de esta teología hecha en el siglo XX por el teólogo norteamericano Richard Niebuhr mantiene toda su vigencia al referirse a ella de esta manera: “Un Dios sin ira, lleva a gente sin pecado, a un reino sin juicio, mediante la obra de un Cristo sin cruz”.
Finalmente, el pensamiento secular al consagrar como uno de nuestros presuntos derechos el llamado “derecho al libre desarrollo de la personalidad” le expidió al pecado su carta de defunción, pues implícito en este derecho se encontraría nuestra prerrogativa a equivocarnos como parte irrenunciable del libre y saludable desarrollo de la personalidad.
Así, pues, ante la imposibilidad de esconder de manera absoluta nuestros pecados por mucho que se les quiera justificar o maquillar con fachadas de respetabilidad, hoy hemos optado por disimularlo e incluso hacer ostentación de él al designarlo con uno de los muchos eufemismos que el pensamiento políticamente correcto ha puesto en boga.
Entre estos podemos señalar que ya no es bien visto decir
“prostituta” sino “trabajadora sexual”. No es correcto “sudar” sino “transpirar”. Es ofensivo señalar la “raza” de alguien, pues ya no existen las razas sino las “etnias”. Por consiguiente ya ni de cariño se le puede decir “negro” a alguien, así lo sea, sino que hay que referirse a él como “afrodescendiente”. Pero tampoco se le puede decir “blanco” al individuo de cabello y ojos claros y con escasa pigmentación en su piel, sino “caucásico”. Si alguien se nos acerca con “mal aliento” es solo impresión nuestra, puesto que lo que en realidad tiene es “halitosis”. Y si tiene el pésimo gesto de soltar “gases” en público ya no se le puede reprender, sino compadecerlo por sus incontinentes “flatulencias”. Algunos incluso han llegado a creer que “político” es un eufemismo para “corrupto” al punto de señalar como una redundancia la expresión “políticos corruptos”. ¡A tal grado de imperdonable confusión nos ha conducido el pensamiento políticamente correcto! Pero, bromas aparte, de la mano de este sistemático recurso a los eufemismos consagrado por el pensamiento políticamente correcto hemos llegado a creer que ya no cometemos “pecados” sino que, a lo sumo, cometemos “errores”. Y lo hacemos debido a que éste es, al fin y al cabo, nuestro derecho. Después de todo “errar es humano” reza la sabiduría popular, pues “nadie es perfecto”. Expresiones populares que han dejado de ser una descripción de nuestra condición humana caída que admitimos y lamentamos con pesar, para convertirse en derechos inalienables que ya no afectan nuestra conciencia pues los damos por sentados con indiferencia o les prestamos escasa atención, cuando no los exhibimos con desvergonzado descaro.
Al amparo de todo lo anterior la expresión “perdonar es divino” ha dejado también de ser una forma de referirse a la inmerecida gracia que Dios concede a los seres humanos en Cristo, para transformarse en una obligación que Dios tiene para con los seres humanos, pues debe aceptarnos como somos, con todos nuestros errores e imperfecciones, y con mayor razón si somos creación suya.
En el ámbito de la iglesia es cada vez más habitual que los cristianos digan “cometí un error” cuando deberían decir “cometí un pecado”, como si ambas expresiones fueran intercambiables entre sí. Pero no es así pues el error puede ser disculpado pero el pecado sólo puede ser perdonado. Más exactamente, el error se arregla con una disculpa, el pecado únicamente con arrepentimiento y confesión. El motivo por el que llamamos error al pecado es la intención de mitigar su gravedad despojándolo de sus connotaciones éticas y morales para no tener que rendirle a Dios cuentas por él. Contrasta el hecho de que, mientras nosotros llamamos error al pecado para mitigar su gravedad, el rey David llamaba pecado a sus errores pidiendo perdón a Dios por ellos: “¿Quién está consciente de sus propios errores? Perdóname aquellos de los que no estoy consciente!” (Sal. 19:12). No le faltó razón a George Soros al declarar: “Cuando se comprende que la condición humana es la imperfección… ya no resulta vergonzoso equivocarse, sino persistir en los errores”.
Resulta muy dudoso llamar “errores” a acciones humanas como las que ocupan todos los días los titulares y las primeras páginas de todos los medios de comunicación en esta “aldea global” en que se ha convertido nuestro mundo. Son justamente las inocultables y dolorosas consecuencias de nuestros “errores” las que han llevado a la sociedad secular a tener que lidiar con ellas con desventaja, tratando de hallar su causa en fuentes externas al individuo, como si éste último fuera tan sólo una víctima de las circunstancias y cuya conducta salpicada de “errores” fuera simplemente una inevitable reacción condicionada por el entorno en que le ha tocado vivir.
Los psicólogos y sociólogos conductistas piensan que bastaría modificar este entorno para reducir y llegar a erradicar los “errores” en las vidas de las personas, intención muy loable pero al mismo tiempo ingenua pues insiste en ubicar en el lugar equivocado la causa de los mal llamados errores humanos.
La psicología y las ciencias sociales han contribuido de este modo a atenuar la gravedad de la culpa de los pecadores que transgreden las leyes humanas y divinas, lastimando a la sociedad de la que forman parte. Tanto así que muchos están convencidos de que, como lo afirma Jack Beatty: “La violencia en las calles tiene contextos sociales, no causas sociales”. Así, se dice que el contexto social condiciona la conducta de los transgresores de tal modo que pareciera que no les quedara más opción que actuar de la manera en que lo hacen. Incluso sus motivos para actuar de este modo estarían, entonces, determinados por el contexto social en el que les ha tocado vivir. Son simples víctimas de sus circunstancias.
En realidad, el pecado humano no se explica, —ni mucho menos justifica—, entendiendo los contextos sociales en los que tiene lugar y ni siquiera los motivos conscientes esgrimidos por los transgresores. Por eso, modificar favorablemente los contextos sociales podrá disminuir los delitos, pero no eliminarlos de ningún modo, pues los transgresores, pecadores irredentos, encontrarán nuevos motivos que les sirvan de pretexto para tratar de justificar sus transgresiones. No debemos, por tanto, confundir contextos, motivos y causas. Las ciencias podrán entender los contextos y hasta descubrir y explicar los motivos de la errática conducta humana, pero la verdadera causa de ella será para la ciencia siempre un misterio profundo cuyo poder escapa a su comprensión y que forma parte de lo que el apóstol llamó: “… el misterio de la maldad” (2 Tes. 2:7).
La Biblia penetra en este misterio, revelándonos que la causa de la maldad humana no radica en los contextos ni en los motivos, sino en una universal y radical corrupción de nuestra naturaleza que remonta sus orígenes a la caída en pecado de nuestros primeros padres Adán y Eva, en lo que se conoce como la doctrina del pecado original. A la luz de lo que vemos a diario en los noticieros de la noche y a nuestro alrededor, la doctrina del pecado original se vuelve una explicación tan lógica que se cae de su peso.
Sin embargo, la sociedad secular cierra sus ojos a esta lógica. No por nada el prestigioso psiquiatra Thomas Szazs decía con tono mordaz que “los criminales ya no son ejecutados; son tratados” añadiendo luego: “En realidad, la mayor parte de los criminales es normal, e incluso suficientemente inteligente para llevar a cabo crímenes muy complejos”. Y no se trata aquí de protestar contra los que impugnan la pena de muerte para los criminales sino más bien de protestar contra quienes niegan o atenúan su culpabilidad personal, ya sea atribuyendo su comportamiento criminal a causas congénitas, o peor aún: dispersándola en la sociedad de la que forman parte, cuyos miembros llegamos a ser “coculpables” con ellos al haber contribuido de algún modo a configurar la situación social que propició sus crímenes o que, al menos, los hizo posibles. Asimismo, al diagnosticar locura a los criminales acallamos nuestra propia conciencia rotulándolos como “enfermos”, incapaces de admitir la posibilidad de que en nosotros mismos exista un potencial para la maldad como el que los criminales en cuestión manifiestan. Así, pues, transformamos a los criminales atroces, de malvados y culpables, en enfermos y víctimas, para poder así dormir nosotros mismos con la conciencia tranquila.
Los “locos” se convierten así en los chivos expiatorios de las culpas de la sociedad de turno, de la mano de una “ciencia” que quiere hacernos creer que no somos realmente responsables por nuestros actos, pues estos estarían absolutamente condicionados por los genes, el medio ambiente o el entorno social, o todos juntos. Como quiera que sea, los “locos” incomodan a la sociedad porque dejan al descubierto el potencial para el mal de nuestra humana naturaleza o, en otras palabras, nuestra latente perversidad producto de nuestra naturaleza caída. Naturaleza caída que se comienza a manifestar, paradójicamente, en el escándalo que nos produce la misma noción de pecado.
De hecho una de las experiencias más exasperantes del ministerio pastoral en la que debemos con frecuencia declararnos impotentes, es tratar de llevarles el evangelio a esos “hombres de bien”, trabajadores y satisfactoriamente responsables en sus hogares con sus esposas e hijos, que pagan sus impuestos cumplidamente y que, en sus propias palabras “no le hacen mal a nadie”. Gente que no desentona para mal pero tampoco se destaca para bien. Personajes que pueden aceptar de manera entusiasta muchos de los aspectos del evangelio, incluso los milagros, pero que cuando se menciona el pecado, se retiran de la conversación y cambian el tema, algo incómodos, debido a que supuestamente eso no tiene nada que ver con ellos, gente imperfecta, por supuesto, pero al final de cuentas “gente de bien”.
La humanidad prefiere permanecer sumida en la mediocridad de las masas que reconocer la realidad del pecado en su propia vida. Prefiere moverse con algo de solvencia en la línea de los promedios o los estándares sociales. Prefiere ser parte de aquellos a quienes C. S. Lewis se refirió como esa mayoritaria “… infrahumanidad más o menos satisfecha”, por contraste con el minoritario grupo de “… grandes pecadores… capaces de auténtico arrepentimiento, pues son conscientes de su verdadera culpabilidad”. Pero por nuestro propio beneficio, haríamos bien en reconocer que todos formamos parte de este último grupo. El grupo de quienes dejan de considerar como simples “errores” todas sus salidas en falso y comienzan a llamarlos por su nombre verdadero que no es otro que “pecado” y renuncian de paso a seguir esgrimiendo sus errores y pecados como derechos adquiridos por el simple hecho de haber nacido en este mundo.

Por: Arturo Rojas*

viernes, 12 de octubre de 2012

El Barbero y Dios

El Barbero y Dios

jueves, 27 de septiembre de 2012

Dios hace posible lo imposible


Haciendo lo posible para que Dios haga lo imposible “El que al viento observa no sembrará y el que mira a las nubes no segará. Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas. Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano: porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno”. Eclesiastés 11:4-6. Cuando somos contemplativos y no tenemos una participación o somos personas que observamos, escuchamos, pero no actuamos, no vamos a ver el respaldo y prosperidad de Dios en nuestro camino. Dios en Su Palabra jamás dice que prosperará al inmóvil, al estático, al contemplativo. Sino al trabajador, al que es diligente, “el alma generosa será prosperada” dice Pr. 11:25, el fruto de su trabajo será bendito. Dios no puede bendecir si no hay fruto del trabajo. La Biblia está llena de enseñanzas acerca del hacer, ejecutar, poner por obra. En Mt.7:24-26, habla sobre el hombre que oye las palabras y las ponen por obra, es semejante al que edificó su casa sobre la roca. Al leer este pasaje vemos que no excluye los vientos y tempestades (pruebas, crisis, batallas). Cuando venga la tempestad, aquella casa va a caer o va a permanecer porque está cimentada sobre la roca. La acción provocará cimientos, provocará sustancia. La acción provocará a Dios para que se mueva a nuestro favor. A veces queremos que Dios haga todo. Dios no va a hacer por usted, lo que Él ya estableció que usted tiene que hacer. Hay cosas que están a nuestro alcance para hacer y debemos tomar la determinación de no ser solo contemplativos u oidores. ¿Por qué mucha gente no ve el respaldo en su vida espiritual y material? Porque ha perdido diligencia, participación, acción. Dios siempre va a bendecir y prosperar al que trabaja, avanza, corre a poner las palabras por obra. El versículo que leíamos al inicio, dice”el que al viento observa”. Eso habla de alguien contemplativo, que pasa soñando pero nunca acciona. La forma en que nosotros le gritamos a Dios que hemos creído en sus promesas, es cuando corremos a accionar nuestra parte. Dios siempre va a esperar una parte en la tierra, para que El provea el resto desde el cielo. Está interesado en nuestra diligencia, acción, obrar. Dice la Palabra del Señor, cuando viene alguien a ti y te dice que necesita ayuda y tú solo pones tu mano y oras por él, diciendo ve en paz, que Dios te provea y tienes para suplirle y no le das, eso no tiene mayor trascendencia en agradar a Dios. Porque hay cosas que están a nuestro alcance que tenemos que hacer, has tu lo posible y Dios se encargará de hacer lo imposible. “Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.” Mt. 7:7. Ahí hay 3 verdades, verbos, acciones. Hay que pedir, buscar y llamar. Pero siempre las aplicamos a Dios. Pero ese versículo tiene que ser aplicado verticalmente pero también horizontalmente. Si alguien quiere un empleo, debe hacer una hoja de vida presentable e irlo a dejar. Alguien quiere promocionar su producto, tiene que mandar a hacer volantes, llevar una muestra del producto etc. Si es una persona que tiene una excelente profesión, que presta un excelente servicio, pero nadie lo conoce. ¿Cómo lo buscarán? Lo primero que tenemos que hacer es correr y tocar las puertas necesarias, llamar, pedir, dar a probar. Dios va a bendecir la acción y el trabajo que nosotros ejecutemos, creyendo. Haciendo lo posible y El resto lo hará Dios. Cuando el maná caía del cielo, Israel estaba en sus tiendas en el desierto. No caía cocinado en el plato. Tenían que salir a recogerlo, cocinarlo y comerlo. Dios le dijo a Josué que la tierra era suya, pero tenía que pisarla, Y todo lo que pisare la planta de vuestros pies será vuestro. Dt. 11:24 La Palabra dice id y haced. Salgan y Dios va a bendecir y prosperar ese trabajo. Esta es una palabra práctica para toda tarea en su diario caminar. ¿Cuántos han querido hacer lo posible y no han podido? ¿Cuántos quieren ser más diligentes en lo que les toca hacer? ¿Quiénes han estado siendo contemplativos? Dios nos llamar a actuar a poner por obra la palabra. Hay que poder en alto las bendiciones que Dios nos ha confiado. Si deseamos ganar más almas para el reino, no nos vamos a quedar sentados en una casa esperando que la gente llegue como si fuera una tienda donde van a buscar un producto. Mateo 5:15 dice “Una luz no puede ser puesta debajo de una mesa. Esa luz tiene que ser puesta sobre el candelero que está sobre la mesa para que alumbre a los demás”. Si usted cree que lo que está haciendo, lo que Dios le ha dado es bueno, es parte de la promesa que Dios le confió, ¿por qué no la pone en alto? La luz de la Palabra que hemos recibido, tenemos que darle valor, ponerla en alto para que alumbre a los demás. Si usted está trabajando en un lugar donde Dios le dio promesa, si está creyendo que es una bendición y que es un excelente trabajo, producto o servicio, ¿por qué no va a seguir trabajando en poner esa luz sobre el candelero que está sobre la mesa, para que alumbre a los demás? ¿Sabe por qué a veces no lo hacemos? Porque no queremos pagar el precio de llevar arriba la luz. Si soy una persona que puede dar un servicio, tengo que darle valor y ponerlo en alto. Dice la Escritura, en Mt. 5:14-16 “Vosotros sois la luz del mundo, una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. No se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras obras”. Muchas veces perecemos por falta de diligencia, de esfuerzo. La mujer del flujo de sangre miró las multitudes que apretujaban al Señor, le estorbaban llegar a Él. ¿Qué hizo ella? Lo posible, lo que estaba a su alcance, se metió hasta donde estaba Jesús. Esa era la parte que Jesús esperaba que ella hiciera. Entonces cuando lo tocó, su fe hizo desprender virtud del señor. Nosotros no debemos quedarnos bloqueados por la oposición, las circunstancias difíciles. Juan 15:5 dice “sin mí nada podéis hacer”. Pablo dice en Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. A veces se nos van las almas porque tenemos la esperanza que en el último momento de su agonía, el Señor se le haya revelado. Pensamos que determinada persona que murió haya tenido una experiencia sobrenatural en el momento de la agonía y que un ángel le haya hablado. Eso nos queda de auto consuelo. ¿Pero por qué no le hablamos cuando lo tenemos en vida, cuando lo tenemos enfrente, por qué no le testificamos, le hablamos de Cristo? No hay recurso más importante que el Evangelio. Es el valor eterno. “El cielo y la tierra pasarán mas la Palabra permanece para siempre” Mt. 24:35 Si cree que el evangelio es un valor eterno, tiene que ponerlo en alto, compartirlo y alumbrar a los demás. A veces queremos que todo llegue a nuestras manos así nada más. ¿Sabe cuál es el pensamiento del que mira sólo las nubes, del que mira los vientos? “Si Dios quiere me va a bendecir. Si tiene ese plan lo va a hacer conmigo, aunque yo no haga nada”. Renuncie a esas cosas. Eso es ser pesimista, pasivo, no diligente. Dios prosperará al alma del diligente. Pr. 13:4 Dios bendecirá el fruto del trabajo de sus manos, respaldará las acciones que usted haga, creyendo Su Palabra., En el libro de Reyes, capítulo 4, relata de la mujer que se quedó viuda y un acreedor quería cobrar la deuda de su difunto esposo, con sus hijos. El profeta llegó y no se puso a orar por su necesidad. Lo primero que preguntó fue: ¿Qué tienes en tu casa? Ella le dijo que nada, solo un poco de aceite. El le dijo que llevara el aceite y buscara vasijas vacías no pocas. El milagro lo iba a hacer Dios, lo posible lo tenía que hacer ella. Para que sigan fluyendo las bendiciones, se tiene que pagar un precio, se requiere de un esfuerzo. Dice la Palabra que esa mujer corrió hacia sus amigos, llevó las vasijas, el aceite fluía. Llenaron vasija tras vasija. Dios va a prosperar el trabajo de sus manos y la diligencia. En el territorio de Dios hay unas vías que se llaman fe, santidad, amor, accionar, dar. Movámonos en el territorio de Dios, caminemos en la vía de fe, hablemos las cosas que no son como si fuesen. 

Pastor Fernel Monroy

Libres para siempre


En este escrito vamos a tocar un poco el tema sobre las ataduras, aquellas cosas que nos impiden poder acercarnos a Dios y escuchar su voz, seguir su camino y su palabra. Sobre las falsas libertades y sus consecuencias, cuando confundimos la libertad que Cristo nos ha dado con este tipo de libertades falsas.
Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud. (Gálatas 5:1)
Aquí hay un par verdades que tenemos que tener bien claras, hay dos puntos que tenemos que tener muy claros:
1.       El poder de Dios y su deseo: Dice Cristo nos libertó, Cristo rompió las cadenas que ataban nuestras vidas y nos hizo libres,  para que vivamos esa libertad, tiene el poder de libertarnos pero también tiene su deseo allí, Dios desea que nosotros vivamos nuestra libertad y podamos disfrutar de ella.
Cuando se trata de libertad, de libertad espiritual, no podemos preguntar que si es la voluntad de Dios de ser libres NO, La voluntad de Dios es que seamos libres, la libertad es una herencia que Dios nos ha dado, SI O SI tenemos que posesionarnos de ella, adueñarnos de la libertad que Cristo nos ha dado es una cosa totalmente diferente a mantener la libertad que Él nos ha dado. Vamos a trabajar de ello, podemos ser libres porque Cristo nos hizo libres pero podemos ser libres para siempre si asumimos la responsabilidad que tenemos de mantener esa libertad.
2.       La responsabilidad humana: Dice por lo tanto manténganse FIRMES, es nuestra responsabilidad para mantenernos libres, para mantener esa libertad y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud. El diablo no te puede someter, la carne no te puede someter, nosotros nos sometemos solos.
Voy a dar un ejemplo claro para poder que me entiendan un poco, es como en un partido de futbol, cuando hay una pelea entre ambos equipos y el equipo de visita se echa toda la gente en su contra, cuando vayan a salir por el vestuario van a ser agredidos físicamente por objetos como pilas, monedas, piedras cantidad de cosas, si uno se encuentra en el campo lo que debe de hacer es buscar su protección sea buscar un policía con escudo e irse protegido a su camerino, hay unos que lo hacen, como hay otros que no lo hacen sencillamente por que se creen machos, cuando en realidad llegan a su camerino llenos de sangre, vueltos nada.
Cuando Dios dice no se sometan al yugo, osea no te salgas debajo del escudo, por que si te sales debajo del escudo te van a dar duro en la cabeza, te pueden llegar a matar. No es que el diablo nos saca del escudo, nosotros nos salimos voluntariamente, por eso es que podemos hoy ser libres pero libres para siempre si mantenemos esa libertad que Cristo nos ha dado.
Antes de entrar a las ataduras entremos un poco a un tema que se ha dado, una confusión que se da con la verdadera libertad y con la independencia, se confunden los términos, creen que ser independientes es ser libres y no tiene que ver nada lo uno con lo otro.
DIOS TE HIZO LIBRE PERO NO INDEPENDIENTE
Independiente significa no dependiente pero todos dependemos de los unos a los otros, pero cuando se confunde con libertad, empiezan a aparecer algunos problemas y la gente cuando vive falsas libertades terminan sufriendo, terminan lastimadas, terminan en la ruina.
Tipos de falsas libertades:
·         La falsa libertad económica: la gente dice bueno no dependo de nadie, yo manejo mi dinero, no permito que nadie se meta en ese cuento, seguramente este tipo de libertad nos deja en la ruina y seguramente son avaros, egoístas y terminan graves.
·         La falsa libertad sentimental: Nadie me ata, yo manejo mis sentimientos, salgo con quien quiero, y seguramente vas camino derecho a ser herido, defraudado y a vivir el resto de tu vida cantando la vida me engañó, yo te puedo asegurar de que hay una manera muy diferente de vivir a esta, pero cuando una maneja una falsa libertad sentimental se equivoca y se equivoca feo.
·         La falsa libertad familiar: Esto se da mas que todo en los hijos que piensan que pueden vivir solos, cuando toman esa decisión, que se vayan pero antes de irse que entreguen sus llaves, por que ese cuento de que me voy a vivir solo y todos los días traen la ropa sucia, todos los días vienen a comer a casa NO, si decide irse a vivir solo es ir solo, por que así es muy fácil, esa independencia es una falsa libertad, yo manejo todos mis tiempos, no me importa nada, me voy a vivir solo y muchos amenazan a sus padres con eso. Cuando uno maneja esta falsa libertad puedes terminar muy emproblemado. El día que te vayas de tu casa que sea una decisión sabia, madura y no guiado por una falsa libertad.
·         La falsa libertad espiritual: Se produce desde la independencia, yo manejo mi vida yo decido que hacer con mi vida, obviamente la falsa libertad te empuja fuera de Dios  y es ahí donde están los problemas mas graves. Es bueno que Dios maneje nuestro dinero, nuestros sentimientos, nuestro tiempo, nuestra familia y nos maneje obviamente parte espiritual.
Ahora esas son las diferencias entre las falsas libertades y la libertad de Dios
Dios te hizo libre pero no independiente.
Ahora vamos a las ataduras, por favor prestemos atención a este tema con toda disposición para que Dios haga algo en su vida, créanme que nosotros somos la autoridad sobre nuestras vidas.
Bueno empezando con las ataduras:
1.       Ataduras espirituales: esta es una de las áreas que más se trabaja en las iglesias pero no esta de más agregarle algunos conceptos.
Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. (Santiago 4:7)
La mayor parte de gente Cristianos que son atacados por el diablo no lo resisten, corren al pastor o al consejero para que ore, el diablo no tiene opción, la libertad es una herencia, somos buenos para pedir pero en la guerra espiritual nos dejamos vencer. Tenemos que resistir esas guerras y someternos a Dios, tenemos que vivir con Dios y no sometido a engaños, mentiras, yugos de esclavitud. El diablo es el mentiroso y el busca nuestra mente.
El diablo pelea por nuestra mente por que la verdadera guerra está en ella, el diablo sabe donde nos puede manipular a aquellos que le creen sus mentiras.
TENEMOS QUE PENSAR LO QUE CREEMOS Y NO CREER LO QUE PENSAMOS.
El diablo ataca en primera persona, el diablo es muy vivo y se comunica de esta manera.
·         De repente analizas la situación y en tu mente piensas: definitivamente quitarme la vida es lo mejor que puede pasar o mentir para poder salir de esta situación.
·         Estoy mal nadie me ama
·         Estoy solo
·         Tengo problemas y esos problemas no tienen salida, no tienen solución
·         He hecho algo tan malo que creo que Dios no me va a perdonar
·         No soy suficiente persona para mi novio, por eso me dejó.
El diablo habla así en nuestra mente, no podemos recibir ese engaño. Analizas las situaciones y dices NO PUEDO PERDONAR -  CLARO QUE PODEMOS
Recibes un engaño que dice NO PUEDO – que dice la biblia, dice todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Recibes un engaño que dice ESTOY SOLO – que dice la biblia, dice he aquí yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.
Recibes un engaño que dice NO ES QUE ESTE PROBLEMA NO TIENE SALIDA, ESTOY MUY MAL – que dice la biblia, dice aunque pases por las aguas no te ahogarán y si pasas por el fuego no te vas a quemar por que YO estoy contigo.
Las luchas con el diablo en nuestros pensamientos son a diario y hay que resistir y pensar lo que creemos para no caer en sus mentiras.
Nuestra libertad diaria será el resultado de lo que nosotros escogemos renunciar, de lo que escogemos escuchar, de lo que escogemos perdonar, de lo que escogemos creer es ahí donde nuestra libertad dará fruto, la libertad es producto de esto. Entonces he escogido ser libre.
Que Dios obre en nuestras vidas, la verdadera lucha se juega afuera y le demostramos a Dios que queremos ser libres, libres para siempre.
Las situaciones espirituales son muy delicadas porque es el ámbito de nuestra vida más importante, hagamos una oración para poder renovarnos en Cristo y empezar a alejarnos de estas ataduras que nos rodean, Léelo en vos baja y has la oración:
Padre yo te doy gracias, te doy gracias en este momento por que podemos Señor tomar y apropiarnos de la libertad que tu has ganado para nosotros, pero no solo queremos apropiarnos, queremos mantenerla y padre gracias por que muchas veces nos hemos metido en lugares y en situaciones complicadas por ignorancia, por rebeldía, por juego, por necesidad, no importa cuál haya sido el motivo el diablo nos atrajo para atarnos pero hoy queremos declarar de que el diablo NO TIENE PODER SOBRE NUESTRAS VIDAS, nuestro espíritu ha sido ganado por ti, no queremos señor ninguna clase de atadura porque tú nos hiciste libres, libres de verdad, Señor renunciamos a toda practica ocultista renunciamos en el NOMBRE DE JESÚS, Señor hoy renunciamos a toda practica satánica, tanta cantidad de mentiras que nos ataca hoy para desviarnos, toda mentira que hemos creído desde hace mucho tiempo, sean mentiras, sean palabras que han atado nuestras vidas las cortamos y que sea tu palabra es la que vale para nosotros, atamos todo pensamiento de mentira y la llevamos cautiva a tu obediencia, sabemos que tu nos has perdonado, nos declaramos perdonados, acompañados por siempre, libres de la soledad, libres de la depresión por que tu has puesto tu gozo en nosotros para que tu gozo sea cumplido, DECLARAMOS A SATANAS QUE ESTÁ VENCIDO y no tiene autoridad y lo resistimos en el NOMBRE DE JESÚS, que suelte nuestras finanzas, que suelte nuestra salud, que suelte nuestras familias y que suelte nuestra mente, nos declaramos libres en tu presencia, LIBRES PARA SIEMPRE, en el nombre de JESÚS Amén y Amén.
2.       Ataduras carnales: Dios se nos mete en el dormitorio de nuestra vida íntima ahí donde piensas que nadie te vió Dios se te va a meter pero no para juzgarte sino para libertarte.
En gálatas 5:16 obviamente aparecen todas las ataduras carnales, es imposible ser libres sobre estas cosas sin Cristo, es imposible ser vencedor sobre estas cosas sin Cristo, no hay manera de ser espiritual sin Cristo y ser espiritual es la manera de poder vencer la carne, para poder triunfar sobre esto necesitamos la palabra para poder optar por la verdad.
No tienes por qué vivir sometido a la carne, no tienes por qué vivir atado al adulterio, no tienes por qué vivir atado a los celos enfermizos y peligrosos, no tienes por qué vivir atado a la violencia, a la ira, no tienes por qué vivir atado a eso, no tienes por qué vivir atado a la pornografía, ni a la masturbación, ni a pensamientos obscenos, no tienes por qué vivir atado al televisor viendo cosas que no tienes por qué ver, no tienes por qué vivir atado a l odio, no tienes por qué vivir atado a la borrachera, al vicio, no tienes por que vivir sometido a ese tipo de cosas, no tienes por qué vivir sometido a la carne y a sus obras.
 La fornicación es la abanderada de la carne, fornicación es todo acto de inmoralidad sexual especialmente fuera del matrimonio.
En las consejerías del pastor Silvano que lleva 10 años llevando este tipo de casos dice:

De cada 100 hombres 98 no aman a su mujer y casi todos morirían por amar a su mujer, por que son personas buenas, por que son personas que quieren agradar a Dios pero no pueden y no saben por que no les nace, no saben por que no pueden ir mas allá de lo que les gustaría, añoran los tiempos cuando recién se conocieron, cuando les daba emoción verla, he ministrado mas hombres de lo que ustedes se imaginan con el problema de que no pueden amar a sus mujeres, es muy fácil decirle a alguien tienes que amar a tu mujer, pero no nos enfocamos en el COMO lo hago. De ahí radica el éxito, del como hacer las cosas.
La fornicación mata el amor verdadero. Incapacita al hombre para amar, su corazón se vuelve como una piedra, Tratan mejor a su empleada que a su esposa. Esa no es la forma de hacerlo, Dios dice hombres ustedes tienen que amar a sus esposas como CRISTO amó a la Iglesia, Dios tiene
Hay personas que se comparan con los de abajo dicen:
Ah no yo estoy bien, bueno pero tampoco nosotros no estamos tan mal, los García uuyyy ellos si están graves. PERDEDORES, MEDIOCRES, no te puedes comparar con los que están abajo para justificar tu infelicidad por que eso es un engaño del diablo. Porque Dios tiene amor genuino, amor verdadero para la pareja y enamoramiento real para la pareja. Por eso hay hombres que quieren amar a su mujer a su pareja pero no pueden, hoy tienen que entender que quizá no han roto con la atadura de la fornicación, nunca han renunciado a eso, por que la fornicación les ha robado la capacidad de amar y esos hombres necesitan que Dios les devuelva su capacidad de amar por que el producto de la carne vende la capacidad de amar de los hombres.
Puede que Dios te pegue fuerte con este tema, pero es bueno que nos pegue para poder aprender.
Las ataduras son cosas serias, pueden acabar con tu pareja y con tu matrimonio.
3.       Ataduras familiares: Las bendiciones y las maldiciones son hereditarias.
Herencias malditas:
·         Herencia de divorcio
·         Herencia de ruina
·         Herencia de enfermedades
·         Herencia de muertes trágicas
Nuestra vida, nuestro presente, nuestro futuro no puede ser producto de una herencia maldita, hay que cortarlo desde ahora, este tipo de herencias no pueden ser producto de lo que nuestros antepasados hicieron, nuestro presente y nuestro futuro va a ser producto de lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz del calvario. Dios ha dicho que nosotros somos bendecidos en todas nuestras áreas, así que los que vienen en herencia también heredarán la bendición de Dios en sus vidas, declaramos bendición sobre nuestra familia y nuestra generación en adelante. La bendición sea cual sea la que tengas, si es mala tienes que cortarla. Ora por cortar aquello no que te deja avanzar todas aquellas cosas malas que has heredado de tus antepasados, por que Dios nos hizo libres pero LIBRES PARA SIEMPRE.

Pastor Silvano Espíndola
Escrito por: Felipe Torres.