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domingo, 24 de marzo de 2013

Videojuegos en los Jóvenes


Los videojuegos

Este tema es muy importante hoy en día para los jóvenes debido a que la mayoría en especial los hombres son adictos o incluso no pueden parar ni dejar de hablar de solo videojuegos en la actualidad. Para profundizar un poco acerca de cómo nos afecta en nuestra relación con Dios vamos a profundizar un poco en el tema.
Qué son los videojuegos?

Un videojuego o juego de vídeos es un software creado para el entretenimiento en general y basado en la interacción entre una o varias personas por medio de un controlador y un aparato electrónico que ejecuta dicho videojuego;  este dispositivo electrónico puede ser una computadora, una máquina arcade, una videoconsola, un dispositivo portátil (un teléfono móvil, por ejemplo) los cuales son conocidos como "plataformas". Aunque, usualmente el término "video" en la palabra "videojuego" se refiere en sí a un visualizador de gráficos pasterizados, hoy en día se utiliza para hacer uso de cualquier tipo de visualizador.

Los videojuegos como lo dice anteriormente son creados para el entretenimiento de la persona y divertirse un rato por medio de ella, sin embargo hoy en día esto se ha convertido para las personas no solo un entretenimiento sino parte de la vida diaria, la cual puede robar muchísimo tiempo de lo esperado e incluso en muchas personas puede convertirse en una adicción que puede llegar a apartarte no solo de Dios sino también de las personas y de relacionarte con la sociedad llevándote a ser una persona solitaria y difícil de entender.

Recuerdo un testimonio del hermano de una amiga mía y él contaba que se encontraba tan adicto a los videojuegos que incluso pagaba en línea para poder jugar y competir contra otras personas y eso poco a poco lo fue absorbiendo tanto que llegó a gastarse todo el dinero que recibía y a endeudarse por poder jugar y el día en que no podía se volvía prácticamente incapaz de poder hablar con una persona sino era para hablar de videojuegos.

Imaginemos lo que puede pasar en este caso si Cristo no hubiera llegado a la vida de esta persona, quizá no solo se hubiera endeudado aún más por jugar sino que podría empezar a robar en su casa para poder satisfacer su necesidad de juego, o tal vez hubiese pasado a un término más profundo como las apuestas por los juegos en casinos y otras diversas adicciones que existen en las personas que hacen perder el rumbo de su vida y llevarlos a la ruina por el juego y las apuestas.

Cuando Jesús se aparece en medio de nosotros el parte nuestra vida en dos. Lo que fuimos y lo que seremos, cuando empezamos una vida para agradar a Dios, vamos viendo que diversas cosas de nuestro pasado que nos gustaba tanto ya no empiezan a tener gran tracción sobre nosotros, sin embargo siempre hay algo que guardamos en nuestro corazón que no le entregamos por completo al Señor para que logre cambiarlo del todo.

En el caso de algunos de nosotros son las adicciones a los videojuegos, quizá el Señor quiera atravesarse en medio del computador y tú para poder evitar cosas que te pueden afectar en el transcurso de tu vida. Al encontrarte jugando en línea quizá no lo notes y dirás que no es nada malo y que tienes todo bajo control sin embargo no sabemos lo que el enemigo utilice para afectar nuestra relación con Dios, el enemigo puede utilizar muchísimas formas tales como los videojuegos sensuales, sexuales, oscuros y otros.

En el caso de los hombres y algunas mujeres también que luchan con este problema de la pureza sexual, un videojuego tal vez no te parezca tan peligroso como lo describo o quizá pienses que estoy llegando a ser un poco extremista sin embargo al impulsar nuestro deseo sexual puede llegar a hacerte fantasear con lo que estás viendo e incluso cuando esos deseos sexuales se encuentran al límite buscas una forma de poder zacear tus deseos sexuales y es ahí donde puedes caer en pornografía y masturbación.

En el caso de los hombres cuando nos encontramos en el punto límite de excitación es muy difícil controlar esos deseos y volver a regular esos impulsos por tanto buscamos la forma más satisfactoria para zacear esos deseos que en estos casos sería la masturbación, la cual nos aleja enormemente de la voz de Dios y de nuestro caminar con él.

Por experiencia propia te recomiendo que no llegues a estos extremos porque cuando llevamos una vida con el Señor esto se va volviendo una adicción y una costumbre la cual más adelante va a ser muy difícil poder desatar ese yugo de esclavitud.

Volviendo al tema observen como un pensamiento inofensivo el cual es “no me afectará”, “tengo todo bajo control” puede llegar hasta tal extremo de alejarnos por completo del Señor. Satanás muchas veces utiliza lo que tu menos piensas para hacerte frente a la tentación y que caigas en ella para alejarte de Dios.

Los videojuegos del todo no son tan malos si aplicamos lo que dice la palabra de Dios.

_Todo me está permitido», pero no todo es para mi bien. «Todo me está permitido», pero no dejaré que nada me domine. (1 Corintios 6:12)

Si sabemos llevar adecuadamente los videojuegos y no dejarnos controlar por ellos seguramente aplicaremos no solo lo que dice en la palabra de Dios sino el propósito por el cual se crearon que fue para divertirnos y entretenernos un poco.

Hemos visto como los videojuegos han avanzado enormemente en el transcurso del tiempo y como los gráficos y todo va cambiando y se va volviendo algo sencillamente asombroso tanto que para muchos es como si fuera real, sin embargo a medida que va avanzando el tiempo, nosotros deberíamos de ir creciendo cada día más espiritualmente para que más adelante cuando ya los videojuegos sean prácticamente una realidad virtual el enemigo no nos pueda dominar por medio de ello.

Quizá te preguntes. Bueno si, suena muy fácil decirlo pero hacerlo no tanto.
Gracias a Dios tenemos respuesta para cada una de las dificultades que podamos tener en el transcurso de nuestra vida por medio de la palabra y la comunicación con Dios en especial un método que nos acerca enormemente a Dios, nos hace sensibles para poder escuchar su voz y principalmente nos permite destruir y cortar cadenas que nos atan y no nos dejan avanzar. Ese método se llama AYUNO.

El ayuno tiene diferentes ramas por el cual podemos derrumbar cadenas y desatarlas, sin embargo en este caso veremos una receta especial de ayuno para poder derribar las cadenas de adicción y darle más dominio a nuestros impulsos en cuanto se refiere a los videojuegos.



BOEUF EN JEU LA

El término de la receta BOEUF EN JEU LA  está en francés que traducido al español sería CARNE EN JUEGO.

Sabemos que la adicción a los videojuegos nos pueden llevar a diversas situaciones que complican la relación con Dios y por eso lo he llamado así porque sabemos que la carne es débil y si no tenemos un dominio propio sobre ella podemos estar poniendo en juego no solo nuestra relación con Dios sino también nuestro corazón y nuestros pensamientos. Esta receta es basada en el siguiente versículo:

_Pero Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey, así que le pidió al jefe de los oficiales que no lo obligara a contaminarse. (Daniel 1:8)
Esta receta es muy especial debido a que a la mayoría de los jóvenes y niños debemos consumirla para dejar un poco el lado de las adicciones a los videojuegos y nos pongamos a pensar un poco acerca de lo efectiva que puede ser en nuestra vida espiritual para fortalecer nuestra relación con Dios.

E aquí podemos ver los ingredientes y la preparación para poder tener una receta exclusiva de parte del mejor Chef conocido como Jesús de Nazareth, el cual unió todas aquellas falencias que tenía la carne de nosotros, la purificó y restauró lo podrida que se encontraba.
1.    1 ½ kg de oración de cuadril entera: Este ingrediente es quizá el más importante, debido a que la oración es totalmente necesaria para llevar a cabo esta receta. Recuerdo las palabras de mi Pastor cuando decía (Podemos orar sin ayunar, pero no podemos ayunar sin orar). Cuando hablamos de cuadril se refiere al Corte de carne tomado de la parte baja externa del cuarto trasero de la vaca, muy magra y tierna, empleada por lo general para bifes. Es muy interesante cuando el ingrediente toma parte de algo que quizá para muchos no sea tan importante en lo que se refiere a la parte trasera de la carne de Vaca, sin embargo nos damos cuenta que el Señor utiliza las cosas menos esperadas para hablarnos y comunicarse con nosotros. Aparte utiliza un término llamado MAGRA Y TIERNA. El término Magra significa que no tiene grasa (El pecado), el Señor coge una parte de la oración sincera que viene de nuestro corazón. TIERNA porque es blando y fácil de cortar, en este caso nos dice que seamos blandos de corazón para comunicarse con él, para que esa oración tenga efectividad y pongamos un sello de sinceridad al hablar con el Señor y fácil de cortar porque sabemos que una oración que es escuchada departe de Dios nos ayudará a cortar las cadenas que quizá nos tengan atados en nuestra vida.

2.    4 pedazos de estrategia fluida: Las estrategias son muy importantes a la hora de darle un control total a las adicciones, debido a que  podemos evitar las tentaciones y no enfrentarlas porque recordemos que debemos huir de ellas, sin embargo no es tan fácil como parece cuando tenemos a la tentación en frente. Una de las estrategias que puedes tomar para tu adicción es evitar conectarte a internet sea en el pc o en un celular, en caso que sea por medio de la consola, podemos pedirle a algún familiar en especial ,que te esconda el conector o los controles para evitar obligadamente la tentación de jugar.

3.    ¼ kg de adoración sin cortar: La adoración a Dios es muy importante para fortalecer los lazos entre tú y el Señor ya que eso nos permite poder estar e conexión con él y pasar al ingrediente de la oración.

4.    6 confesiones de vinagre: Este ingrediente se refiere para poder complementar la oración a Dios, y nos permite poderle confesar los problemas que tenemos y las adicciones que no hemos podido dejar atrás, sabemos que las confesiones con amargas como el vinagre sin embargo es un punto clave para que Dios nos pueda ayudar.

5.    1 Consejero mediano: Es importante resaltar que cuando queremos dejar las ataduras debemos tener una persona que sea digna de confianza y que tenga un nivel espiritual más alto que el tuyo en cuanto a la relación con Dios, ya que esto nos va a ayudar a que esta persona esté pendiente de ti y que el Señor se comunique por medio de esta en lo que te quiere decir.

6.    1 Ramita de lectura diaria: Para que Dios se pueda comunicar contigo y revelarte el propósito que quiere para ti, es importante leer su palabra.

7.    1 vaso descontaminado de pecado: Sabemos que el pecado nos aleja de Dios indiscutiblemente por tanto debemos descontaminar aquellas áreas que nos han afectado en el transcurso de nuestra cristiana.

Al unir todos estos ingredientes nos damos cuenta que cada uno está conectado con el otro debido a que cuando ayunamos tenemos que conectar todos las cosas necesarias para poder desatar las cadenas que nos tienen atrapados. La forma correcta de hacer la receta es de la siguiente manera:

1.    Cogemos 1 gk de adoración para alabar al Señor y conectarnos con él para estar preparados a la hora de hablar con él.

2.    Después de la adoración empezamos una comunicación profunda con Dios para contarle acerca de lo que queremos dejar atrás.

3.    En el momento de oración es importante agregarle las 6 confesiones de vinagre y la ramita de lectura diaria, esto es para que nuestra conversación con Dios no sea el solo hablar y hablar sino para que Dios nos vaya dando respuestas.

4.    Una vez terminada la oración cogemos los 4 pedazos de estrategia y la aplicamos para evitar enfrentarnos a la tentación, es importante anexar el consejero mediano para que forme parte y hagamos una estrategia totalmente efectiva.

5.    Por último le echamos el toque secreto del vaso descontaminado de pecado. Y Dejar poco a poco aquello que nos desconecta con Dios, este último quizá sea el más difícil de conseguir pero si aplicamos correctamente paso por paso te darás cuenta que es posible conseguirlo con disciplina y esfuerzo.

Luis Felipe Torres Tovar.

domingo, 20 de enero de 2013

Antes de partir






Este es el titulo del último film protagonizado por Jack Nicholson y Morgan Freeman,
Esta película trata de dos enfermos que comparten la misma sala en un hospital, uno de ellos era “millonario” el otro era un simple mecánico,  lo único que tenían en común era la enfermedad, un cáncer Terminal.

Al descubrir que la cuenta regresiva hacia la muerte empieza a contar, ya que los médicos le daban  un año mas de vida, ambos toman la decisión de aprovechar  el tiempo restante por vivir, junto elaboran una lista de sucesos que quieren realizar ANTES DE PARTIR:
El resumen de lo que hacen es el siguiente:
-Practicar Paracaidismo
- Hacerse un tatuaje
- Viajes a:
 Las pirámides de Egipto, Muralla China, Everest y otros viajes
- reír hasta llorar
- Hacer el bien a alguien
Y otros acontecimientos necesarios  ANTES DE PARTIR…

El ver esta película, me obliga  a preguntarle:
¿Qué va a hacer ANTES DE PARTIR?
Algún día, para muchos cerca, para otros lejano, pero a todos nos tocara el turno de partir de este mundo,  y como dice el refrán: “antes de que cante el gallo”, estaremos en el tribunal de cristo para recibir cada uno lo que ha merecido en la vida presente por sus obras buenas o malas (2 Corintios 5,10)

Es probable que nuestra lista ANTES DE PARTIR, este colmada de buenas intenciones.  Muchos quizás compartirían momentos en familia, vacaciones y viajes por doquier.
Recuerdan que les comente que los “cancerosos” se dedicaron a viajar por, Egipto, China, India y otros lugares, a mi parecer se olvidaron de hacer un viaje muy importante. El viaje hacia el Calvario, el monte del Gólgota.

Nosotros también tenemos una enfermedad que es el cáncer del pecado:“Pues todos pecaron y están faltos de la gloria de Dios” (Romanos 3,23),Al tener cáncer espiritual, el viaje  que tenemos que hacer y de manera anticipada, es dirigirnos al monte del calvario, ANTES DE PARTIR, tenemos que recoger la receta medica para el “cáncer espiritual”.
A compáñeme en este viaje espiritual, emocionados dirijamos la mirada hacia la cruz, en ella se encuentra la medicina para nuestro cáncer, la cual dice así:


“Ustedes estaban muertos por sus pecados, pero Dios los hizo revivir junto a Cristo: ¡Nos perdono todas nuestras faltas! Anulo el comprobante de nuestra deuda  esos mandamientos que nos acusaban (cáncer del pecado); lo CLAVO EN LA CRUZ Y LO SUPRIMIÓ. (Colosenses 2,13-14)

Hay una frase de esta película que me impacta y es la siguiente:

A mi manera de ver, podemos quedarnos aquí esperando un milagro basado en un experimento científico o hacemos algo bueno.
Sabemos que los milagros ocurren departe de Dios y para él nada es imposible incluso aunque se trate de una enfermedad terminal como el cáncer, pero sabemos también que los milagros ocurren cuando decidimos dar un paso hacia adelante y teniendo fe en que Cristo lo logrará y lo hará, no debemos quedarnos estancados en el mismo sitio, así como aquellos dos lo hicieron, no se quedaron estancados y dieron un paso hacia adelante, sin embargo cuando demos el paso hacia adelante debemos seguir con fe en que Dios logrará sanar nuestro corazón y hará un milagro para sanar tal enfermedad o en otros casos nuestro corazón y hacer lo bueno, hacer lo bueno puede ser dando ejemplo hacia los demás, luchar por nuestros sueños, lograr hacer las cosas que siempre nos hemos propuesto y realizar grandes metas sobre nuestra vida.

He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré,
y les revelaré abundancia de paz y de verdad. (Jeremías 33:6)

Dios nos da una promesa sobre sanar nuestras enfermedades pero también nos da la promesa de sanar nuestro corazón. Cuando Dios obra en nuestra vida sanando nuestro corazón es ahí donde empiezan a llegar las bendiciones de su parte sobre nuestra vida.
Debemos aprovechar este tiempo que Dios nos ha dado en la tierra y vivir conforme a su voluntad, y dando ejemplo a los demás con lo que Dios puede lograr a hacer en nosotros mismos.

Les recomiendo 100% esta película, tiene una gran enseñanza.

Luis Felipe Torres Tovar




lunes, 17 de diciembre de 2012

Super Clásico de la juventud 2011 - Dante Gebel

Primer día - Concierto


Segundo día - Ministración


martes, 27 de noviembre de 2012

El derecho a equivocarnos


El Pecado, ¿Noción mandada a recoger?
La noción de pecado ha sido impugnada desde muchos frentes en la edad moderna, como si fuera un concepto primitivo y anacrónico propio de épocas pasadas pero que deberíamos ya dejar atrás. La psicología, especialmente en el campo del psicoanálisis, le restó importancia y en el mejor de los casos lo despojó de sus connotaciones morales por considerarlas lesivas para la autoestima del individuo y con un potencial traumático para la personalidad. Aun la teología cristiana liberal decidió sacar al pecado del cuadro, al punto que la memorable, sucinta pero precisa descripción de esta teología hecha en el siglo XX por el teólogo norteamericano Richard Niebuhr mantiene toda su vigencia al referirse a ella de esta manera: “Un Dios sin ira, lleva a gente sin pecado, a un reino sin juicio, mediante la obra de un Cristo sin cruz”.
Finalmente, el pensamiento secular al consagrar como uno de nuestros presuntos derechos el llamado “derecho al libre desarrollo de la personalidad” le expidió al pecado su carta de defunción, pues implícito en este derecho se encontraría nuestra prerrogativa a equivocarnos como parte irrenunciable del libre y saludable desarrollo de la personalidad.
Así, pues, ante la imposibilidad de esconder de manera absoluta nuestros pecados por mucho que se les quiera justificar o maquillar con fachadas de respetabilidad, hoy hemos optado por disimularlo e incluso hacer ostentación de él al designarlo con uno de los muchos eufemismos que el pensamiento políticamente correcto ha puesto en boga.
Entre estos podemos señalar que ya no es bien visto decir
“prostituta” sino “trabajadora sexual”. No es correcto “sudar” sino “transpirar”. Es ofensivo señalar la “raza” de alguien, pues ya no existen las razas sino las “etnias”. Por consiguiente ya ni de cariño se le puede decir “negro” a alguien, así lo sea, sino que hay que referirse a él como “afrodescendiente”. Pero tampoco se le puede decir “blanco” al individuo de cabello y ojos claros y con escasa pigmentación en su piel, sino “caucásico”. Si alguien se nos acerca con “mal aliento” es solo impresión nuestra, puesto que lo que en realidad tiene es “halitosis”. Y si tiene el pésimo gesto de soltar “gases” en público ya no se le puede reprender, sino compadecerlo por sus incontinentes “flatulencias”. Algunos incluso han llegado a creer que “político” es un eufemismo para “corrupto” al punto de señalar como una redundancia la expresión “políticos corruptos”. ¡A tal grado de imperdonable confusión nos ha conducido el pensamiento políticamente correcto! Pero, bromas aparte, de la mano de este sistemático recurso a los eufemismos consagrado por el pensamiento políticamente correcto hemos llegado a creer que ya no cometemos “pecados” sino que, a lo sumo, cometemos “errores”. Y lo hacemos debido a que éste es, al fin y al cabo, nuestro derecho. Después de todo “errar es humano” reza la sabiduría popular, pues “nadie es perfecto”. Expresiones populares que han dejado de ser una descripción de nuestra condición humana caída que admitimos y lamentamos con pesar, para convertirse en derechos inalienables que ya no afectan nuestra conciencia pues los damos por sentados con indiferencia o les prestamos escasa atención, cuando no los exhibimos con desvergonzado descaro.
Al amparo de todo lo anterior la expresión “perdonar es divino” ha dejado también de ser una forma de referirse a la inmerecida gracia que Dios concede a los seres humanos en Cristo, para transformarse en una obligación que Dios tiene para con los seres humanos, pues debe aceptarnos como somos, con todos nuestros errores e imperfecciones, y con mayor razón si somos creación suya.
En el ámbito de la iglesia es cada vez más habitual que los cristianos digan “cometí un error” cuando deberían decir “cometí un pecado”, como si ambas expresiones fueran intercambiables entre sí. Pero no es así pues el error puede ser disculpado pero el pecado sólo puede ser perdonado. Más exactamente, el error se arregla con una disculpa, el pecado únicamente con arrepentimiento y confesión. El motivo por el que llamamos error al pecado es la intención de mitigar su gravedad despojándolo de sus connotaciones éticas y morales para no tener que rendirle a Dios cuentas por él. Contrasta el hecho de que, mientras nosotros llamamos error al pecado para mitigar su gravedad, el rey David llamaba pecado a sus errores pidiendo perdón a Dios por ellos: “¿Quién está consciente de sus propios errores? Perdóname aquellos de los que no estoy consciente!” (Sal. 19:12). No le faltó razón a George Soros al declarar: “Cuando se comprende que la condición humana es la imperfección… ya no resulta vergonzoso equivocarse, sino persistir en los errores”.
Resulta muy dudoso llamar “errores” a acciones humanas como las que ocupan todos los días los titulares y las primeras páginas de todos los medios de comunicación en esta “aldea global” en que se ha convertido nuestro mundo. Son justamente las inocultables y dolorosas consecuencias de nuestros “errores” las que han llevado a la sociedad secular a tener que lidiar con ellas con desventaja, tratando de hallar su causa en fuentes externas al individuo, como si éste último fuera tan sólo una víctima de las circunstancias y cuya conducta salpicada de “errores” fuera simplemente una inevitable reacción condicionada por el entorno en que le ha tocado vivir.
Los psicólogos y sociólogos conductistas piensan que bastaría modificar este entorno para reducir y llegar a erradicar los “errores” en las vidas de las personas, intención muy loable pero al mismo tiempo ingenua pues insiste en ubicar en el lugar equivocado la causa de los mal llamados errores humanos.
La psicología y las ciencias sociales han contribuido de este modo a atenuar la gravedad de la culpa de los pecadores que transgreden las leyes humanas y divinas, lastimando a la sociedad de la que forman parte. Tanto así que muchos están convencidos de que, como lo afirma Jack Beatty: “La violencia en las calles tiene contextos sociales, no causas sociales”. Así, se dice que el contexto social condiciona la conducta de los transgresores de tal modo que pareciera que no les quedara más opción que actuar de la manera en que lo hacen. Incluso sus motivos para actuar de este modo estarían, entonces, determinados por el contexto social en el que les ha tocado vivir. Son simples víctimas de sus circunstancias.
En realidad, el pecado humano no se explica, —ni mucho menos justifica—, entendiendo los contextos sociales en los que tiene lugar y ni siquiera los motivos conscientes esgrimidos por los transgresores. Por eso, modificar favorablemente los contextos sociales podrá disminuir los delitos, pero no eliminarlos de ningún modo, pues los transgresores, pecadores irredentos, encontrarán nuevos motivos que les sirvan de pretexto para tratar de justificar sus transgresiones. No debemos, por tanto, confundir contextos, motivos y causas. Las ciencias podrán entender los contextos y hasta descubrir y explicar los motivos de la errática conducta humana, pero la verdadera causa de ella será para la ciencia siempre un misterio profundo cuyo poder escapa a su comprensión y que forma parte de lo que el apóstol llamó: “… el misterio de la maldad” (2 Tes. 2:7).
La Biblia penetra en este misterio, revelándonos que la causa de la maldad humana no radica en los contextos ni en los motivos, sino en una universal y radical corrupción de nuestra naturaleza que remonta sus orígenes a la caída en pecado de nuestros primeros padres Adán y Eva, en lo que se conoce como la doctrina del pecado original. A la luz de lo que vemos a diario en los noticieros de la noche y a nuestro alrededor, la doctrina del pecado original se vuelve una explicación tan lógica que se cae de su peso.
Sin embargo, la sociedad secular cierra sus ojos a esta lógica. No por nada el prestigioso psiquiatra Thomas Szazs decía con tono mordaz que “los criminales ya no son ejecutados; son tratados” añadiendo luego: “En realidad, la mayor parte de los criminales es normal, e incluso suficientemente inteligente para llevar a cabo crímenes muy complejos”. Y no se trata aquí de protestar contra los que impugnan la pena de muerte para los criminales sino más bien de protestar contra quienes niegan o atenúan su culpabilidad personal, ya sea atribuyendo su comportamiento criminal a causas congénitas, o peor aún: dispersándola en la sociedad de la que forman parte, cuyos miembros llegamos a ser “coculpables” con ellos al haber contribuido de algún modo a configurar la situación social que propició sus crímenes o que, al menos, los hizo posibles. Asimismo, al diagnosticar locura a los criminales acallamos nuestra propia conciencia rotulándolos como “enfermos”, incapaces de admitir la posibilidad de que en nosotros mismos exista un potencial para la maldad como el que los criminales en cuestión manifiestan. Así, pues, transformamos a los criminales atroces, de malvados y culpables, en enfermos y víctimas, para poder así dormir nosotros mismos con la conciencia tranquila.
Los “locos” se convierten así en los chivos expiatorios de las culpas de la sociedad de turno, de la mano de una “ciencia” que quiere hacernos creer que no somos realmente responsables por nuestros actos, pues estos estarían absolutamente condicionados por los genes, el medio ambiente o el entorno social, o todos juntos. Como quiera que sea, los “locos” incomodan a la sociedad porque dejan al descubierto el potencial para el mal de nuestra humana naturaleza o, en otras palabras, nuestra latente perversidad producto de nuestra naturaleza caída. Naturaleza caída que se comienza a manifestar, paradójicamente, en el escándalo que nos produce la misma noción de pecado.
De hecho una de las experiencias más exasperantes del ministerio pastoral en la que debemos con frecuencia declararnos impotentes, es tratar de llevarles el evangelio a esos “hombres de bien”, trabajadores y satisfactoriamente responsables en sus hogares con sus esposas e hijos, que pagan sus impuestos cumplidamente y que, en sus propias palabras “no le hacen mal a nadie”. Gente que no desentona para mal pero tampoco se destaca para bien. Personajes que pueden aceptar de manera entusiasta muchos de los aspectos del evangelio, incluso los milagros, pero que cuando se menciona el pecado, se retiran de la conversación y cambian el tema, algo incómodos, debido a que supuestamente eso no tiene nada que ver con ellos, gente imperfecta, por supuesto, pero al final de cuentas “gente de bien”.
La humanidad prefiere permanecer sumida en la mediocridad de las masas que reconocer la realidad del pecado en su propia vida. Prefiere moverse con algo de solvencia en la línea de los promedios o los estándares sociales. Prefiere ser parte de aquellos a quienes C. S. Lewis se refirió como esa mayoritaria “… infrahumanidad más o menos satisfecha”, por contraste con el minoritario grupo de “… grandes pecadores… capaces de auténtico arrepentimiento, pues son conscientes de su verdadera culpabilidad”. Pero por nuestro propio beneficio, haríamos bien en reconocer que todos formamos parte de este último grupo. El grupo de quienes dejan de considerar como simples “errores” todas sus salidas en falso y comienzan a llamarlos por su nombre verdadero que no es otro que “pecado” y renuncian de paso a seguir esgrimiendo sus errores y pecados como derechos adquiridos por el simple hecho de haber nacido en este mundo.

Por: Arturo Rojas*

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Comparaciones

No te compares


No te irrites a causa de los impíos, ni envidies a los que cometen injusticias; porque pronto se marchitan, como la hierba; pronto se secan, como el verdor del pasto. (Salmo 37: 1-2)

Uno de los obstáculos que nos impide avanzar es el compararnos, cuando nosotros nos comparamos con otros eso va impedir que avancemos.

En nuestra vida necesitamos puntos de referencia no para compararnos con ellos si no para que esos puntos de referencia sean un desafío para nuestras vidas.

Cuando nos compramos con alguien podemos tener un complejo de superioridad o el de inferioridad.

Debemos darle gracias a Dios porque nos hizo únicos, debemos llevar a la cruz nuestros complejos, nuestras inseguridades todo aquello que nos lleva a compararnos.
Hay personas que viven estancados comparándose con otra persona, Dios no quiere que te compares con alguien.

Dios dice NO yo te hice a ti único. Tu aplauso es si cumples mi propósito no lo que hace otra persona.

Las comparaciones que hacen los niños son:

Hay a él le dieron más juguetes que a mi, el helado de él está más grande que el mío.

Lo más parecido a un niño son los adultos que se comparan de la siguiente manera:

Porque el gana más que yo, porque él tiene un carro más bonito que el mío.
De esa manera nos comparamos con los demás sabiendo que Dios nos hizo únicos y nos da lo que realmente merecemos.

Al volverse, Pedro vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre Jesús y le había dicho: «Señor, ¿quién es el que va a traicionarte?»  Al verlo, Pedro preguntó:
—Señor, ¿y éste, qué?
—Si quiero que él permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú sígueme no más. (Juan 21:20-22)

Dios dice si quiero darle más plata que a ti ¿a ti qué?, si quiero darle un mejor novio a ella ¿a ti qué? Tu solo sígueme.

Dios nos ama a todos por igual pero tiene un propósito diferente para cada uno de nosotros porque Dios no es injusto con nadie.

Del mismo barro Dios hizo al presidente y a un mendigo.

Cuando nos queramos comparar con alguien recordemos que Dios a todos nos hizo del mismo barro, a algunos los hizo para fines especiales y a otros para fines comunes pero si estás en la gloria de Dios eres de los fines especiales.

Jesús le dice a los discípulos si alguno quiere ser el primero que sea el último de todos, si queremos ser el más importante tenemos que estar dispuestos a ser el último, si quiere ser el más grande tenemos que estar siempre dispuestos a servir, los siervos son los más grandes no los que mandan.

Tiempo después, Caín presentó al Señor una ofrenda del fruto de la tierra. Abel también presentó al Señor lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba cabizbajo.
Entonces el Señor le dijo: «¿Por qué estás tan enojado? ¿Por qué andas cabizbajo? Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo.» (Génesis 4: 3-7)

Al que Dios no confronta es el que esta bajo los planos de Dios (quizá el plan grande era para Cain y no para Abel solo que era una prueba) no se trata del aplauso recibido sino con la intención que hacemos las cosas dice Dios.

Todos sabemos el final de esta historia, Caín por vivir bajo comparaciones terminó en un mundo sin fruto matando a su hermano y envuelto por el pecado.

Cuando te comparas con alguien aunque usted no mate a esa persona es ese mismo espíritu el que ronda por tu vida y que te aleja de Dios, el espíritu que tenía Caín.

Muchas veces tenemos las cosas para hacer pero no las hacemos y otros lo hacen y reciben lo que era para nosotros.

Otra de las comparaciones era la de Moisés y el Faraón, Moisés era medio hermano del Faraón y cuando Dios hace el llamado a Moisés le dice ve y habla con el Faraón porque tu vas a liberar a Israel pero Moisés dice yo no se hablar, es algo como decir mi hermano es el que habla, mi hermano es el que en la mesa cuenta los chistes, mi hermano es el que en la mesa le dicen que cante, él es el que habla. Entonces el Señor le dice acaso no soy yo el que hace la boca de las personas? Ve a hablar que yo me hago cargo de eso.
Dios no da dos oportunidades, él dice y punto. Moisés le dice a Dios que envíe a otro y Dios se enoja con Moisés porque si hay algo que a los padres les da rabia es cuando sus hijos se comparar y eso enoja a Dios.

Muchas veces los padres también empiezan las comparaciones como a decirle a sus hijos tu porque no eres como tu hermano o tu porque no haces lo que hace tu hermano, todos somos diferentes.

Sin importar lo que pase con sus padres lo que tenemos que hacer es quitar esa comparación y clavarla en la cruz, no podemos vivir toda nuestra vida bajo los errores de nuestros padres y debemos comenzar a proclamar cada día. Yo fui formado para un propósito, yo soy una obra maravillosa de Dios, me acepto tal como soy y acepto el propósito que Dios tiene conmigo.

Si queremos avanzar tenemos que dejar de compararnos porque la comparaciones es una potestad que le roba la vida a las personas, las personas que viven bajo la comparaciones viven gobernadas por esa maldición todo el tiempo, viven pendientes de los demás y por eso la bendición de esa persona se convierte en su maldición, la alegría de otros se convierte en su tristeza.

Alégrense con los que están alegres (Romanos 12:15)
Tenemos que estar alegres por los que están alegres porque somos hechos iguales pero para un propósito diferente.

_Comparar significa dividir los buenos y los malos
_Comparar es criticar o juzgar

Una persona que quiere avanzar en vez de estar mirando lo negativo o el diseño del otro sino que dice que puedo aprender, que me va a hacer cada día mejor, que pensó el que yo no hubiera pensado, cual es la raíz del éxito de él , eso es algo que nos edifica y nos enseña.

Muchas veces decimos yo prefiero un predicador que hable y no grite pero estamos comparando.

El preferir nos limita,  al yo pensar eso puedo estar impidiendo la bendición que tiene Dios para mi vida por medio de un predicador que grita ¿por qué? Porque ya estoy dando una opinión ya estoy comparando un estilo con otro y claro cuando viene el manto profético que viene por medio de esa persona yo no la recibo porque Dios es así Dios nos bendice con el ultimo método que hayamos pensado.

No comparemos el antes con el después, ah es que yo me acuerdo que tenía esto pero ahora no, no compares con lo que es pasado porque lo bueno está por venir.

No hay nada más feo que una persona siempre tenga peros, porque el pero es una duda y son personas que dudan a cada rato.

_Una persona está libre del espíritu de comparación cuando reconoce que ellos tienen lo que él no tiene. A esas personas Dios las bendice tremendamente.
_Una persona está libre del espíritu de comparación cuando en lugar de criticar o encontrar lo malo en la competencia muestran lo bueno que tiene.

Siempre va a existir alguien mejor que nosotros o algo mejor que nosotros pero ninguno fue llamado por Dios para ser mejor que otros, nosotros fuimos llamados para ser lo que somos en Cristo Jesús.

Otra comparación y quizá la más importante es la del Ángel llamado Lucero que quería ser como Dios y empezó a hablar mal de Dios y a compararse con el y empezó a decirle a los ángeles como el haría las cosas y su cometido se convirtió en envidia, pero cuando Dios se dio cuenta de eso lo desterró y hoy en día es un Ángel caído conocido como lucifer (satanás) el cual se llevo un tercio de Ángeles con él y hoy en día Satanás hace lo mismo con nosotros poniendo mentiras en nosotros, viene a nosotros y habla en contra de Dios, si queremos crecer tenemos que eliminar toda mentira que tenemos acerca de Dios ¿Quién lo pone? Satanás lo hace. Es mentiroso y padre de toda mentira y lo único que quiere es alejarnos de sus caminos, el diablo lo hace haciéndole creer a la gente que el pecado, que la inmoralidad sexual, que las drogas, que el alcohol es mejor que una vida bajo los principios bíblicos.

Un domingo el 5% de la población está en la iglesia lo cual muestra que el 95% le ha creído las mentiras al diablo, el día en que usted se quedó en su cama o viendo un partido usted le creyó las mentiras al diablo, te dice usted está cansado y el mejor descanso es la cama entonces es ahí donde Dios te dice:

Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. (Mateo 11:28)

Que hace el diablo, quiere subir aplastando a Dios, aplastando a su iglesia,.

El resultado del Diablo fue:

¡Pero has sido arrojado al sepulcro, a lo más profundo de la fosa! (Isaías 14:15)

Ese es el final de todos aquellos que tratan de levantarse aplastando a otros de todo aquel que trata de honrarse deshonrando a otros.

Piensa por un momento las comparaciones que te has estado haciendo con otras personas, las cosas que no tienes y esa persona lo tiene, pídele perdón a Dios por compararte porque él tiene un propósito maravilloso para cada uno de nosotros, deja esa envidia atrás, reconozcamos ante Dios nuestra falla de comparación y agreguémonos a el, solo el sabe que serás tu siguiendo su camino, en tu espíritu busca la a esa persona con la que te has comparado y empieza a pensar quiero compartir tu alegría no quiero compararme quiero alegrarme por tu triunfo. Pídele a Dios que te forme, que te haga una maravillosa persona sin necesidad de compararse.

Dios te hizo, flaquito, gordito, alto, bajito no importa como te haya hecho Dios el tiene un propósito maravilloso para ti y vas a ser un ejemplo para los demás enseñando que no hay necesidad de compararse para lograr el propósito de Dios porque solo en él podemos ser libres de todo engaño y toda comparación.

Dios nos ha hecho a todos por igual pero con un propósito diferente y esa es la diferencia, tu estás con Dios y Dios está contigo por eso cumplirás y vencerás en tu vida. Dale gracias a Dios por lo que hace en tu vida porque lograrás grandes cosas que no has conocido dice su palabra. Dios los bendiga.

Luis Felipe Torres Tovar





jueves, 1 de noviembre de 2012

Poema de Salvación (Película y canción)



POEMA DE SALVACIÓN CANCIÓN


TESTIMONIO


Biografía de Pablo Olivares


Luis Felipe torres Tovar.