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sábado, 29 de noviembre de 2014

Descontagiados de la religión

Descontagiados de la religión


Si alguien se cree religioso pero no le pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo, y su religión no sirve para nada. (Santiago 1:26).

Muchos de nosotros cuando llevamos un largo tiempo en el evangelio tendemos a recordar las épocas en que teníamos a Dios tan cerca que todo lo podíamos hacer y él se encontraba a nuestro lado.

La pregunta es ¿Se encuentra Dios a tu lado en este momento?
Como puedo yo identificar si en este momento estoy viviendo una relación o una religión con Dios…

¿Cuándo nos damos cuenta que estamos en religión y no en relación?

Porque te sientes cargado, Porque  te sientes desanimado, Porque te sientes confundido, Porque sientes que nada te sale bien, es porque te has alejado de Dios y cuando te alejas de Él estas vulnerable a todo ataque del enemigo,
Satanás aprovecha los momentos religiosos en nuestras vidas para atacarnos, puede que sirvas a Dios, puede que no sirvas a Dios sin embargo la religiosidad puede atacar a cualquier persona que haya tenido una relación con Dios.
Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento. (Mateo 3:8)

RECUERDA: Vale más una relación cercana que una religión lejana.


Hay virus religiosos.

Lo que vamos a hacer ahora es a identificar ese tipo de virus que nos ataca y nos confunde y quizás usted en este momento dirá yo no estoy confundido, yo tengo una relación no una religión, pues déjame decirte que si estos pensamientos llegaron a tu mente es porque seguramente te encuentras infectado porque parte de la relación con Dios se encuentra en reconocer nuestros errores y nuestro pecado, y lo que vamos a hacer ahora es reconocer a este virus y sacarlo de nuestra vida para poder avanzar en nuestra relación con Dios.
Recuerden que dejamos de crecer cuando empezamos a creer que no tenemos nada por aprender. Crecer es parte de mi relación con Dios. CREZCA


Síntomas de contagio:

1. Manera de tomar decisiones:


Decisiones económicas, personales, emocionales. El libre albedrío es algo maravilloso que Dios nos ha dado sin embargo muchas veces tomamos decisiones apresuradas diciendo Dios me dijo, Dios me dijo y Dios me dijo y la pregunta es Dios le dijo o un virus le dijo. Dios confirma decisiones por medio de la palabra pero sabemos que también confirma por medio de nuestros líderes, consejeros, hermanos en la fe. Este virus religioso no nos hace ver la manera en que Dios quiere hacer las cosas y trae consigo una parte emocional mía que me hace perder mi relación y mi propósito. Ahora hay algunos que consultan pero se van a la madriguera de los virus, consultan a las personas del mundo y claro en el mundo todas las personas se manejan por emociones y seguramente lo que van a hacer es confirmarte algo que no nace del corazón de Dios.

Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte. (Proverbios16:25).

2 Yo Yo y solo yo:

Cuando te centras en solo tus sueños, tus deseos, lo que tú quieres hacer y nada más en ese punto sin pensar en los demás, ahí están en contagio.
Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. (Mateo 16:24).

De qué sirve conseguir mis sueños egoístas si es un sueño que te aleja de tener una vida eterna. Es importante pensar en los demás, servir a los demás.


3. Sequedad en nuestra relación con Dios:


Estos síntomas pasan en el momento de oración, adoración, nos distraemos en la alabanza, hacemos rezos, las personas dirán pero yo dejé de rezar hace mucho, yo hablo con Dios pero si todos los días ud dice, Buenos días señor manda ángeles guardianes y protectores, cuida a mis hijos. Y al otro día, buenos días señor manda ángeles guardianes y protectores, cuida a mis hijos y al otro día, buenos días señor manda ángeles y protectores cuida a mis hijos, cuando sienta que reza es porque está contagiado, porque cuando hago las cosas mecánicamente eso nos lleva a tener religión.

4. Incoherencia en lo que hacemos:


¿De qué me sirve saber todos los versículos, y toda la biblia si le falto al respeto a mi familia? De qué me sirve publicar versículos bíblicos y frases en el Facebook si no lo aplica para su vida? ¿De qué me sirve? ¿Qué tan coherente es usted? Si yo no vivo lo que sé es porque estoy contagiado, este virus nos ataca es porque vivimos un Dios que no es, nos hace demostrar un Dios totalmente diferente a los demás.

5. Estado de coma:

Como se define esto, (ejemplo del hospital). Hay personas que mantienen, ¿cómo estás? Bien seis meses ¿cómo estás? Bien, no pasa nada en su vida todo está bien, aleluya hermano, alabado sea el señor, esto es un síntoma de contagio. Precisamente porque vivo una relación con Dios es más difícil, o ¿quién de aquí me dice que es fácil el cristianismo? Para nada. Usted respira pero está muerto, una vida saludable es una vida de ascenso. Que tú digas estoy creciendo, Dios hizo esto en mi vida, estoy pasando por esta situación pero sé que Dios me ayudará, eso es vivir una vida plena en Cristo.

Cómo prevenir este tipo de contagios y tener una relación con Dios


Cerrando las puestas y subiendo las defensas.

1.    Soltar las cargas: La palabra dice vengan a mi todos uds que están cansados y agobiados y yo les daré descanso, llevamos a diario lo que estamos pasando a Dios, señor te entrego esta situación, ME ARRODILLO y le entrego todo.

2.    Cierro las puertas: dejo de ser facilista y me paro y cierro las puertas que me están afectando, dejo que Dios me abra puertas y me cierre puertas, le creo a él, cierre las puertas de su pasado, perdone a los que le han hecho daño, hay personas que aún siguen contagiados con la falta de perdón, es imposible tener una relación con Dios si no he perdonado aún, perdonar es parte de crecer y de creerle a Dios.

3.    HUMILDAD: Soy humilde cuando le digo a Dios, no lo sé, me enseñas? Quiero aprender, deseo aprender, ayúdame, cuando pido ayuda y soy consciente de mis errores estoy siendo humilde.

La religiosidad te lleva a la iglesia, al servicio, pero sin pasión, sin gozo, con confusión, con monotonía, lo haces por hacerlo o porque te has acostumbrado seguramente, piensas que el mensaje que Dios te da es para otras personas y no para ti, son muchas pautas que debemos tener en cuenta para no caer bajo esa confusión que te hace pensar que estás por buen camino, cuando en realidad Dios quiere decirte que él quiere tener una relación contigo, quiere mantener una relación contigo y quiere que tu sigas sus pasos por el camino correcto. ES HOY, DA EL PASO DE FE, DIOS QUIERE UNA RELACIÓN NO UNA RELIGIÓN.

Cuando deseo más de Dios, cuando evito la ignorancia y empiezo querer aprender, esto nos ayuda a subir nuestras defensas, orar, ayunar, meditar en la palabra, aprender en ella, eso sube mis defensas, debemos subir nuestras defensas ante la religión, debemos avanzar con el propósito de Dios, para llegar lejos debemos tener una relación que llegue lejos, que sea más allá de congregarme y escuchar palabra, es una relación que supere límites y barreras, Dios quiere que tu tengas una verdadera relación y hoy quiere que dejes atrás esos síntomas que nos afectan y empecemos a creerle.


Luis Felipe Torres

martes, 11 de marzo de 2014

Dios y mi trabajo

Dios y mi trabajo

Muchos tenemos una visión incompleta de nuestra realidad, olvidamos que somos inmortales en Cristo, que la vida en la tierra es fugaz, y nos encariñamos con cosas.

Lo contrario es también malo, estar tan concentrados en el cielo que descuidemos y pasemos por alto la importancia de nuestra misión y trabajo aquí. El bautismo en la fe cristiana es también el alistamiento en la fuerza de trabajo de Dios; él dice que somos sacerdotes reales. Dios lo llama a usted a trabajar para él, no a matar el tiempo mientras espera el toque de trompeta de Miguel.

¡Lo que usted haga por él, grande o pequeño, realmente importa! El ejemplo que de, el amor que ofrezca, la compasión que manifieste, los valores que adopte, las prioridades que establezca, las palabras que diga, la energía que utilice, son de importancia. En el mundo hay muchos que no han encontrado al verdadero Jesús, usted es el primer trocito de Jesús que ven. Muchos en su entorno amaron una vez a Jesús, pero se alejaron; su integridad y gozo en la fe podrían ser el elemento para inspirar a alguien a volver a creer.

La obra que hacen usted y otros miembros de su congregación es de vital importancia para compartir el agua de vida con viajeros sedientos y moribundos. Moisés, el gran líder de Israel le ayuda a orar pidiendo las bendiciones de Dios para que su trabajo tenga el máximo impacto: "Dios nuestro, ¡muéstranos tu bondad, y bendice nuestro trabajo! ¡Sí, bendice nuestro trabajo!" Salmo 90:17

jueves, 27 de septiembre de 2012

El pecado


Bosquejo de la lección: ¿Qué pide Dios de mi?

1. Dios pide que reconozca mi situación espiritual.
1.1. Por la desobediencia de Adán, el pecado ha pasado a todos los hombres (Rom. 5:12,  Gén. 3:1-11).

1.2. Todos los hombres nacen con una naturaleza pecaminosa que los impulsa a ofender a Dios en pensamiento, palabra y conducta (Rom. 3:9-18).

1.3. La condición pecaminosa del hombre lo separa de la comunión con Dios (Rom. 3:23).
2. Dios pide que acepte la salvación (el nuevo nacimiento) que él me ofrece, Juan 3:1-16.
2.1. Es necesario que yo experimente un nuevo nacimiento, Juan 3:13.

2.1.1. El nuevo nacimiento es una condición para entrar al reino de Dios, Juan 3:3-5.

2.1.2. El nuevo nacimiento es una experiencia espiritual que se origina en el cielo, Juan. 3:6-14.

2.2. El nuevo nacimiento lo experimento cuando creo que Jesús es el Hijo de Dios, quien puede perdonar mis pecados, y lo confieso como mi Señor, Juan. 3:15, 16; comp. Rom. 10:9, 10.


Lección 3: ¿Qué pide Dios de mi?

Verdad Central. El pecado ha hecho separación entre Dios y los hombres, pero Jesucristo fue enviado y a través de él podemos volver a la comunión con Dios.

Análisis y comentarios

Muchas han sido las explicaciones que se han dado a la existencia de la maldad en el mundo. Desde las teorías que suponen a la sociedad como maestra malévola de los ciudadanos, hasta las explicaciones metafísicas que asocian la maldad con fuerzas espirituales ajenas al ser humano pero que lo utilizan para sus propósitos. La Biblia enseña en forma clara que la maldad tiene un solo protagonista: el hombre mismo, quien ha nacido con una naturaleza pecaminosa. Pero, al mismo tiempo, presenta la solución para el problema del pecado y la maldad: reconocer a Jesucristo como Señor y Salvador. Eso es lo que pide Dios de ti y de mi, ¿estamos dispuestos a aceptar este reto?

1. Dios pide que reconozca mi situación espiritual

1.1. Por la desobediencia de Adán, el pecado ha pasado a todos los hombres (Rom. 5:12 comp. Gén. 3:1-11). El hombre, por lo general, no siente que tiene necesidad espiritual. "Yo soy bueno", dicen algunos. "No soy tan pecador como fulano", expresan otros. La verdad es que la situación espiritual del hombre no es cuantitativa (cantidad de delitos cometidos), sino más bien cualitativa (esencia pecaminosa). En Romanos 5:12 el apóstol Pablo afirma que el pecado entró en el mundo por un hombre. ¿Cómo ocurrió esto? El acontecimiento al cual alude el apóstol es el relato de Génesis 3:1-11, donde Dios, después de crear al hombre, le da instrucciones acerca de la administración del huerto del Edén e incluye la orden deno comer del fruto del conocimiento del Bien y del Mal (Gén. 2:17). El hombre desobedeció esta orden y comió del fruto prohibido. El pecado del hombre fue haber desobedecido a Dios. A partir del acto de desobediencia de Adán (el primer hombre) todos los seres humanos hemos sido contaminados con el pecado, es decir, nacemos con una naturaleza pecaminosa (Sal. 51:5). De manera que ningún hombre puede decir que no es pecador simplemente porque no haya cometido un grave delito. Por el sólo hecho de nacer como ser humano ya es pecador. El pecado es una condición inherente en la raza humana.

1.2. Todos los hombres nacen con una naturaleza pecaminosa que los impulsa a ofender a Dios en pensamiento, palabra, y conducta (Rom. 3:9-18). Ya hemos concluido que el hombre, debido a la desobediencia de Adán, ha sido contaminado con el pecado a tal punto que todos los seres humanos traen al mundo esta simiente pecaminosa. Esta condición de pecado se conoce como naturaleza pecaminosa. Por causa de la naturaleza pecaminosa con la cual nace, el hombre está predispuesto a buscar su "beneficio personal" sin importarle el daño que pueda causar a otros. Esto explica mucho de lo que está pasando en nuestro tiempo (robos, violaciones, manipulaciones, ofensas, violencia incontrolada, etc.) pero no se justifica de ninguna manera. Por otro lado, aunque no se da cuenta de ello, el hombre está permanentemente ofendiendo a Dios en pensamiento, palabra y acción. Con simplemente no hacer las cosas que Dios demanda (amar al enemigo, servir sacrificialmente al que lo necesite, perdonar al que nos ofende, dar al necesitado sin ningún interés, pagar todo lo que debemos, etc.) ya lo estamos desobedeciendo. Los seres humanos no sólo dejamos de hacer las cosas que Dios manda, sino que hacemos las que Dios prohibe (vengarnos del que nos hace mal, mentir, tomar cosas que no nos pertenecen, ofender al que nos maltrata, codiciar cosas que no nos pertenecen, etc.). En Romanos 3:9-18, el apóstol Pablo describe de una manera muy clara la condición del hombre que no ha conocido a Dios. Allí declara con firmeza que no hay justo ni aun uno, lo cual significa que nadie puede considerarse justo delante de Dios. No importa si una persona dice que es un buen ciudadano, paga los impuestos, tiene buenas relaciones con los demás, es buen trabajador, etc. La justicia declarada en estos versículos es la justicia según la cual un hombre pueda decirle a Dios: "Yo no te he ofendido". Y todos, por el simple hecho de nacer como seres humanos, ya somos pecadores; entendiendo por pecado todo aquello que ofende a Dios, bien sea por algo que hacemos (que Dios ha prohibido) o por algo que dejamos de hacer (que Dios ha mandado).

1.3. La condición pecaminosa del hombre lo separa de la comunión con Dios (Rom. 3:23). Cuando Dios creó al hombre estableció una perfecta comunión con él. Tal comunión se evidenciaba en la relación permanente que había entre ambos, el nivel de comunicación que existía entre los dos y el hecho de que cada uno entendía la voluntad del otro. No había enemistad ni conflicto entre ellos. Sin embargo, después que el hombre desobedeció a Dios, en el Edén, se abrió una brecha entre Dios y el hombre. Esta brecha fue la consecuencia del pecado. Dios es Santo y esto significa que él no puede tener comunión o relación con el pecado en ninguna de sus manifestaciones. El hombre se había convertido en un pecador y por esto se había roto la comunión entre ambos (Rom. 3:23). Entonces, puede hacerse la pregunta: ¿cómo quedamos en relación con Dios? La respuesta es sencilla.

1. Separados de Dios, porque somos pecadores y él es Santo.

2. Sin esperanza de llegar a Dios por nuestro propio esfuerzo, porque un pecador no puede acercarse a Dios quien es Santo.

2. Dios pide que acepte la salvación (el nuevo nacimiento) que él me ofrece (Jn. 3:1-16).

2.1. Es necesario que el hombre experimente un nuevo nacimiento (Jn. 3:1-3). La condición del hombre al nacer es la de un ser pecador. Sin embargo, es posible que usted se pregunte ¿hay esperanza para el hombre? ¿cuál es la manera de liberarse de esta condición pecaminosa? Precisamente esta parte del estudio pretende ayudarnos a responder esa inquietud. Dios no sólo quiere que reconozcamos que todos nacemos con una naturaleza pecaminosa y, por tanto, estamos separados de Dios; también quiere mostrarnos la manera de restablecer la comunión con él. Es necesario experimentar lo que la Biblia llama el nuevo nacimiento. Como ya se ha mencionado, el hombre nace con una naturaleza pecaminosa. ¡Qué bueno sería tener la posibilidad de nacer físicamente otra vez, pero con otra naturaleza que no sea pecaminosa! Esa es precisamente la oportunidad que Dios nos da; ya no se trata de nacer físicamente, sino interiormente, espiritualmente.

2.1.1. El nuevo nacimiento es una condición para entrar al reino de Dios (Jn. 3:3-5). La experiencia del nuevo nacimiento fue declarada a Nicodemo cuando éste se entrevistó con Jesús, según Juan 3:1-16. Jesús le explicó a este maestro de Israel que era necesario nacer de nuevo para poder entrar al reino de Dios. Nicodemo no entendió este concepto y tomó la expresión en un sentido literal (v. 4). Obviamente Cristo no se refería al nacimiento natural de una persona. Jesús hablaba de un nacimiento del ser interno, donde la persona experimentaría una transformación de sus pensamientos, sentimientos, palabras y conductas.

2.1.2. El nuevo nacimiento es una experiencia espiritual que se origina en el cielo (Jn. 3:6-14). Para Nicodemo fue difícil entender el concepto de nuevo nacimiento desde un punto de vista lógico y humano, vv. 4,9,11,12. Cristo mismo indicó que el nuevo nacimiento era una experiencia similar a la del viento, v. 8, el cual sabemos que existe, pero no podemos verlo ni saber de donde viene ni a donde va. Lo que quiere decir Cristo es que el nuevo nacimiento es una experiencia muy real, pero no se puede reducir a una explicación totalmente objetiva debido a su naturaleza espiritual.

2.2. El nuevo nacimiento lo experimento cuando creo que Jesús es el Hijo de Dios, quien puede perdonar mis pecados, y lo confieso como mi Señor (Jn. 3:15, 16; comp. Rom. 10:9, 10). Jesús culmina su explicación a Nicodemo indicándole cómo puede experimentarse el nuevo nacimiento. Señala Jesús que sólo cuando alguien cree en él como el Hijo de Dios y reconoce que tiene el poder suficiente para liberarlo de esa condición pecaminosa, se produce el nuevo nacimiento, vv. 14,15. Pero ¿qué significa creer en Jesucristo? Significa por lo menos estas cuatro cosas:

1. Reconocer que lo que él dice es la verdad.

2. Aceptar lo que él me ofrece (la vida eterna) como un regalo personal.

3. Obedecer sus enseñanzas, es decir, hacer las cosas que él ha mandado..

4. Permitir que él tenga el control de mi vida.

El texto clave de esta porción es Juan 3:16, donde se explica que Cristo fue enviado por su Padre para que todo aquel que crea en él no se pierda, sino que obtenga la vida eterna. Es decir, que Cristo vino para restablecer la comunión del hombre con Dios que el pecado había roto. Es importante destacar también que Dios realizó esta obra por amor y no porque viera en nosotros alguna cosa digna. Ninguno de nosotros merecíamos que Dios hiciera tal sacrifico, pero él lo hizo por puro amor (comp. Rom. 5:8). Frente a esta inmensa prueba de amor ¿qué podemos hacer? Hay dos maneras como podemos reaccionar:

1. No hacer caso de este sacrificio, dar la espalda y seguir nuestra vida como si nada ha pasado.

2. Reconocer que el amor de Dios, mostrado a través de Jesucristo, debe ser correspondido. Esto significa que debemos reconocer que Cristo es verdaderamente el Hijo de Dios y el único que puede salvarnos de la condición pecaminosa. Esta actitud de humillación delante de Dios es lo que él espera de cada ser humano. ¿Cuál es, entonces, su reacción?



Resumen de la lección 3

¿Qué pide Dios de mi?

El pecado ha hecho separación entre Dios y los hombres, pero Jesucristo fue enviado y a través de él podemos volver a la comunión con Dios.

Damos gracias a Dios que le ha permitido realizar este estudio acerca de tan grandes verdades que enseña la Biblia. Es nuestro deseo que a través de este encuentro muchas de sus interrogantes sean respondidas, pero por sobre todas las cosas, que Dios mismo satisfaga sus necesidades más profundas de comunión con él. Si tiene preguntas, hágalas con toda libertad.

El siguiente resumen le ayudará a recordar las enseñanzas básicas de este estudio. Podrá repasarlo en su casa y así mantener fresco el aprendizaje. No deje de asistir al siguiente estudio; estamos seguros que le será de mucha ayuda.

1. Dios quiere que yo reconozca mi situación ante él, la cual puede resumirse en la siguiente afirmación: El pecado me ha separado de la comunión con Dios.

2. Todos los seres humanos hemos nacido con una naturaleza pecaminosa.

3. Por el pecado, todos estamos separados de Dios.

4. Dios ha provisto la solución para que el hombre restablezca la comunión con él. La solución consistió en enviar a Jesús a morir por el hombre pecador (éste debía recibir el castigo de la muerte por causa de su naturaleza pecaminosa, pero Cristo sufrió el castigo en su lugar).

5. Dios quiere que acepte el regalo de salvación que él me ofrece a través de Jesucristo. Esto significa que debo creer que Jesús es el único que puede liberarme de la naturaleza pecaminosa y restablecer así la comunión con Dios.

Actividades:

1. Reflexione detenidamente acerca de los cinco puntos que acaba de leer en el resumen de esta lección que le hemos presentado.

2. Observe, en su vida diaria, algunas conductas que indican que el hombre lleva dentro de si una naturaleza pecaminosa que lo inclina hacia lo malo o que no lo deja hacer lo bueno. ¿Cuáles son algunas conductas que así lo indican?

3. Escriba, en sus propias palabras, lo que significa el nuevo nacimiento del cual habla la Biblia.

4. ¿Escriba lo que uno tiene que hacer para recibir o experimentar este nuevo nacimiento?

5. ¿Ha recibido usted este nuevo nacimiento? ¿Qué evidencias así lo indican?